domingo, 11 de junio de 2017

Pensamiento nómada

Dice Javier Darío Restrepo, periodista colombiano, que la situación en México es una situación de excepción que es toda la sociedad la que tiene que actuar mancomunadamente porque es toda la sociedad la que está amenazada. Hay que trabajar en equipo'.
La Red de Periodistas de Juárez  aclara que no se sienten protegidos por un estado que los ha descalificado, se sienten agredidos por una circular oficial donde se señala y nombra a periodistas no convenientes; la práctica de investigar a los reporteros es añeja, la alianza entre los medios, el gobierno, es conocida, no estaban acostumbrados el periodismo crítico por obvias razones, y a los mexicanos/as nos llegaba la información filtrada por la corrupción, el miedo, y la ignorancia.
Necesitamos que las cosas cambien, la sociedad tenemos derecho a la información, actualmente las formas de trasmitirla se encuentran en plena transformación, la muda  hacia el mundo virtual, no nos garantizó o garantiza el cambio, ni democracia, ni pulcritud, si aterrizamos a estos medios con las mismos trapos e identidades del pasado.
Alfredo Manuel Guisho académico brasileño dice que se necesita audacia y coraje para deconstruir las percepciones que tenemos sobre nuestras realidades, tomar esta decisión invita al nomadismo para remover puntos de vista que permitan encuentros entre las personas y de estas con el conocimiento; en los que también se reconocen miradas marcadas por la desigualdad, la diversidad y la diferencia.
Hace poco le propuse a un editor-reportero, modificar  la forma de hacer reportaje, propuse involucrar en el desarrollo del escrito al investigado, al reporteado; le pasé ideas contactos para el desarrollo del reportaje, pasado el tiempo me dijo “no se puede hacer lo que habías propuesto, el reportaje sale mañana, lo firmo yo”. No podía creer la falta de ética, lo que me sucedió fue un vil engaño. Esta breve experiencia activó mi pensamiento nómada, no reaccionaría con deseos de venganza, ni tolerancia, ni sería víctima como solía hacerlo en el pasado. Escribiría sobre pensamiento nómada en el periodismo y otros oficios; ni  la vieja escuela periodística, ni la sociedad entera pueden permanecer en la idea del eterno retorno.
En la academia nos hemos cuestionado muy seriamente sobre las metodologías de investigación, surge la inquietud de voltear a la metodología indigenista, es decir, hay interés en aprender de nuestros ancestros, ver cómo observan,  observaban la realidad para luego llegar a conclusiones que beneficien al colectivo, algo destaca entre los articulistas indígenas o mujeres, cuyos textos he visto publicados en La Jornada, en Gatopardo; escriben en colectivo, este ejercicio no se trata de una tarea escolar de grupo, para nada, estamos hablando de la evolución del pensamiento. La palabra escrita les fue arrebatada a nuestros indígenas o nunca existió para ellos, es en este tiempo que ello/as ingresan a las aulas, aprenden y nos enseñan a volver la mirada a la tierra, la naturaleza, al prójimo y conectarla para ser uno.
Para dar nuestros primeros pasos en la escritura colectiva propongo despojarnos del nombre e intervenir el tema en equipo, identificarnos con una causa, indignarnos, luego dialogar, grabar las pláticas, transcribirlas, y poner en el centro las ideas del caso y sujeto en cuestión, involucrar a la persona vulnerable y enterarlo en la descodificación de la opresión de la que es víctima, y en lugar de preñar al investigador de datos para  manejar el tema en la soledad de su cuarto, su teclado; se puede permitir que el investigado forme parte del desarrollo de las preguntas, esto sucede naturalmente cuando entrevistas a indígenas, ellos/as terminan dando una lección de vida, tienen paciencia e intentan  comprender nuestro mundo fragmentado occidental, en el caso de los rarámuris, ellos/as concluyen riendo pero no de burla, de agrado porque saben que están aquí para recordarnos quienes somos. He visto que la investigación participativa sucede con periodistas sentipensantes a quienes su humanismo durante la investigación en casos graves de violaciones de los derechos humanos las llevó a integrarse a  asociaciones civiles, al activismo.
El proceso de desarrollo de la voz que se representa a sí misma, lo he llevado a cabo infinidad de veces en el aula, con estudiantes jóvenes, con víctimas de la violencia en Ciudad Juárez, con mujeres amigas y hasta con las que se autonombran enemigas. He tenido que cambiar mi forma de pensar en varias ocasiones, y cuando debo voltear la mirada hacia las posibles interpretaciones mórbidas, oscuras, negativas sobre mis intenciones, es ahí donde conozco los errores, accedo a transformar hábitos, a pensar distinto para no encasillarme en la misma identidad, en la misma historia.
El pensamiento nómada no va iniciar desde arriba, las elites están muy bien acomodadas donde están, tienen riquezas y mundos que manipular, está en nosotras la independencia, está en nosotras reconocer la interdependencia, la mudanza, aprovechemos la crisis para organizarnos en cooperativas periodísticas, educativas, feministas, seamos el rizoma de la información  y no el hazme reír de los delincuentes que se encuentran en todas partes.  Terminemos con la broma macabra de la cual  fue víctima el periodista sinaloense Javier Valdez Cárdenas.
A mis amigos/as periodistas, les recuerdo los principios básicos de ética, acordar movernos en escenarios de confianza, urge trabajar en equipo, lo dice claro el periodista Javier Darío Restrepo "En las redacciones cada uno se siente propietario de un tema o una fuente y no permite que nadie se meta. Tiene que acabarse eso". No solo en las redacciones las personas se sienten dueñas de temas, hace algunos meses escuché a una poeta juarense decir " el tema de tal persona asesinada  lo manejo yo".  La actitud de sentirse dueño de un tema es patriarcal, pertenece al mundo de los hombres, la competencia, es una cosa occidental que ve el mundo en partes temeroso de mudarse a otro lugar porque al hacerlo va a encontrar cosas que no le gustan e implica esfuerzo, pensar diferente. Si bien el pensamiento sedentario toma su tiempo, inteligencia y organización, no opera con el palpitar de la naturaleza de la tierra y el hombre, no nos permite movilizar la realidad armónicamente. Sé que desarrollar un tema acapara horas, semanas, años de la atención del investigador,  hay que aprender a compartirlo durante el proceso hasta enriquecerlo y llegar a mejores conclusiones, que importa si terminan dos o tres cabezas escribiendo un solo reportaje. Para llevar a cabo el pensamiento nómada no es necesario cambiar de  lugar, ni de casa, ni de ciudad, es desde nuestro espacio que la percepción de la realidad adquirirá diferentes matices, si así lo permitimos. Hago un llamado  a reflexionar y entablar el diálogo con las partes involucradas en el hacer, a no otorgarle poder a las empresas donde laboran, a formar cooperativas donde finalmente todos/as salgan ganando. A no ceder el poder al estado mientras continúe defraudándonos, poner a los funcionarios públicos en el lugar que les corresponde, servir para las personas que los eligieron en la urnas.

Los invito a  formar redes vigilantes y activas, lejos de las prácticas que tanto nos molestan. Propongo aprender a trabajar en equipo, hacer buen uso de la cuota de poder que otorga la palabra.