Fin de ...

Y así fueron, crecieron al calor de su temperamento. Buscaban likes, deseo primitivo de recompensa inmediata y a su vez murieron tal llegaron. Ni recuerdo de ellas, marcharon sin dejar huella porque sus escritos no vieron alma a los ojos, ni quitaron los velos de la psique. A ratos entretenían, entretuvieron, se fueron. A ellas les enseñó el maestro de la UACJ, se convirtieron en su alter ego, ellos las necesitaron y empezaron a tratarlas bien, tan bien que les escribieron cuentos haciéndolas maestras y escritoras, ellas se creyeron el cuento y cuando la verdad vino a tocar su puerta, ellas escondieron la cabeza porque no sabían responder a preguntas sencillas. Pensaban que nadie los veía y que medio mundo hacían tontos entre las olas de las letras patriarcales, pero la simulación tuvo fecha de expiración. Aburrieron hasta al más pendejo. Correctores de estilo, apoyadores a más no poder, ¡miren en Ciudad Juárez somos muy buena oda y onda! Miren, todos miran, nuestras mujeres ganan también, no todas, solo las que nos apoyan y vigilan que las demás se comporten, las desquiciadas no, ellas no pasan por nuestras armas porque son como muy loquillas. Miren, miren cómo les enseñamos a ser y escribir feminista desde nuestros cuerpos ambiciosos, apestosos, desde nuestra verga parada, jejejej, vengan a ver cuánto hemos masajeado el mismo juego. Ellas no se sacan el pene porque sus piernas no caminarían firme y seguras, el pene que siga ahí, adentro, hasta adentro.Fin.

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