viernes, 16 de diciembre de 2016

Vino desde el tiempo.

Vino desde el tiempo, mi santo.
El sueNo de anoche mantuvo mi antenciOn todo el dIa; les cuento.
Al principio era una estatuilla, lo toquE con el dedo Indice. Mientras soltaba al hombre en la cruz, le preguntE al santo - ¿En serio haces milagros?- -Ponme a prueba-. RespondiO.
Bendita imaginaciOn, ¿QuE serIa de mI sin ti?
Nota: Los acentos van en la letra grandota.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Con pedagogía



Una vez más, las feministas nos encontramos ante la disyuntiva de si responder a los ataques que se nos profesan con la misma ignorancia que a estos caracteriza, o si hacerlo con pedagogía. Y como solemos hacer, a pesar de lo tedioso de repetir desde hace siglos lo mismo, elegimos esta última opción. Empecemos pues. El feminismo no atenta contra la naturaleza de la mujer, sino que niega que exista tal cosa. El feminismo no denigra al cuerpo como simple prótesis del yo, sino todo lo contrario, lo dota de normatividad. El feminismo no atenta contra la vida, sino que la reivindica en toda su plenitud (o acaso no hay vida más plena que aquella que se vive en libertad e igualdad). El feminismo no prescribe un modelo de mujer o de familia que se erija como el auténtico, y que por tanto deba ser impuesto a toda la sociedad, sino que cuestiona todo modelo existente en pos de la libertad de elección. Hagamos hincapié en ello: la libertad de elegir no ser madre o de serlo, de no casarse o de casarse cómo y con quién uno o una elija, de vivir la sexualidad como se quiera… En tanto que proyecto emancipatorio, por tanto, el feminismo ni excluye ni obliga a nada ni a nadie. Ni siquiera a ser feminista. El feminismo, en definitiva, no pervierte, subvierte; no atenta, libera, y aquí reside su poder. Solo este dato puede justificar el miedo que infunde y las reacciones que provoca en quienes ven, como consecuencia del feminismo, socavados sus privilegios. En una cosa sí han acertado sin embargo: el feminismo es un proyecto radical, en tanto que va a la raíz del problema; y lo hace en pos de la igualdad y la libertad de todas las personas.— Lucrecia Rubio Grundell.



martes, 13 de diciembre de 2016

Lo que ignoro y encuentro.

Mi asesor dice que me faltan trabajos por entregar, enojada le respondo que no. Ya sin soberbia encima me doy cuenta que efectivamente me faltaba una lectura, y ¡qué lectura! Teaching to transgress de bell hooks.
No cabe duda que el velo de la ignorancia solo se esfuma cuando acepto entrar al diálogo y observo meticulosa lo que ignoro pero luego encuentro en el momento exacto. bell hooks cuenta su propia narrativa acerca de la enseñanza y la escritura, y cómo se sintió al alcanzar el Tenure Track en una universidad, se deprimió, -tú en realidad siempre quisiste ser escritora-. Le dijo su hermana terapeuta, es ahí cuando bell hooks inicia su recorrido en retrospectiva y nos cuenta su necesidad de guía intelectual, y espiritual durante la época universitaria. Fue en Pablo Freire y en el monje vietnamita budista Thich Nhat Hanh que encontró lo que buscaba. Inició sus cuestionamientos sobre los procesos de libertad y las únicas opciones de las mujeres negras de su época 1. Ser amas de casa 2. Ser sirvientas 3 Ser maestras. Ella eligió ser maestra pero no sabía que debería ser trabajadora cultural o intelectual, fue hasta los textos de los autores antes mencionados que recibe la inspiración suficiente para desarrollarse como lo que es, autora,  teórica feminista y un gran ser humano que está dejando un legado importante para el ejercicio pedagógico y literario de estos tiempos. Cuando vi las similitudes entre su historia y la mía no pude más que saltar de la silla donde me encontraba leyendo; Freire, budismo, docencia, escritura creativa, activismo, feminismo, soltería. El vacío matriarcal que dejó mi madre al morir poco a poco lo llena las mujeres  que han sabido por ellas mismas caminar el sendero hacia la libertad del pensamiento-sentimiento. Mujeres que motivan un recorrido hacia mi pasado para reubicarlo como mejor me convenga en el presente, mujeres que contribuyen en una forma sabia, enterada, contribuyen a la evolución del pensamiento  y a mejorar la convivencia entre los seres humanos.

Alégrate

Para mí es mucho más sencillo amar a las personas, todas/os, que competir con ellas/as. Respetar los logros de cada una/o, guiarlas a lo mejor de mi entendimiento y alegrarme cuando sus sueños se hacen realidad. ¡Es el sentipensar de una pedagoga!.