miércoles, 9 de noviembre de 2016

Cegada...

Cegada por la misoginia, liberada por la teoría (bell hooks).
La rea.es define cegar como el dicho de una luz  repentina e intensa. Turbar la razón ofuscar el entendimiento de alguien. Cuando la religión nos alumbra puede que nuble nuestro entendimiento de la realidad, al pensar que Dios es hombre y el Arcángel Miguel tiene la capacidad de matar  la metafórica víbora que se forma al adentrarnos en el árbol de la ciencia.
Misoginia es definida por aversión a las mujeres, no especifica si por parte de los hombres, entonces, asumimos que dentro de nuestra identidad femenina se encuentra profundamente arraigada la misoginia (identidad patriarcal) y ¿somos las mismas mujeres las detonantes del odio hacia otras mujeres?, ¿qué necesidad?. No hay tiempo para la guerra. Estados Unidos muestra una vez más que tan arraigada está la aversión hacia la mujer al elegir para presidente a un candidato como Trump y relegar a Hillary por varias razones, ser mujer, entre otras. 
En estos días he estado leyendo a bell hooks, y en su planteamiento de tomar la teoría como una práctica liberadora y para la sanación nos insta a proponer la teoría como una fuente inagotable en el diálogo. Mi pregunta es, ¿la teoría de quién?. Históricamente los hombres han ocupado el espacio en el ejercicio intelectual, académico y científico, históricamente el hombre blanco nos ha bombardeado con sus “brillantes” conclusiones de cómo interpretar el mundo. Bell hooks dice que somos los estudiosos los que debemos mover a la teoría y no al revés, cita a la académica  Chelo Sandoval cuyos manuscritos no publicados han sido citados numerosamente, es decir, las ideas que no siguieron un método para convertirse en teoría guarda validez por las ideas mismas, porque han sabido  liberar a quien las escribe y eso el lector lo aprecia y lo sabe cuando lee.

La teoría no es liberadora, sanadora y revolucionaria por herencia, está en nosotras emplearla para ese propósito, como la psicoanalista Alice Miller que enfocó sus esfuerzos y estudios a sobreponerse de las heridas y abusos de la infancia.  En una nota personal debo admitir que entré al doctorado para aprender teoría y ha resultado que los conocimientos adquiridos entran a mi costado o a los sentidos y recorren mis sistemas opresores para destrabar algunas conclusiones y finalmente terminar con la ceguera que alumbra o desorienta. Aprender teoría para respaldar nuestros hallazgos y rebatir la teoría que contradice los esfuerzos feministas por un mejor mundo.