martes, 25 de febrero de 2014

Racismo en las escuelas de El Paso.



“ Con el nopalote en la frente y no quiere hablar español” frase ampliamente socorrida cuando nuestro nivel de frustración llega al tope. ¿Quién es racista? Todos los somos, de alguna forma o de otra a cada uno nos alcanza lo colores segregarios, la reflexión estriba en aceptarlo. ¿Qué tan profundo es el desprecio por tal color, lengua, rostro, sabor, tradición?. El racismo irremediablemente colinda en la esclavitud y en casos graves al genocidio. La articulación racista es cada vez menos visible, intenta desaparecer de lo material de nuestros pensamientos para traducirse a delgados hilos manipulativos, y si en décadas pasadas se presentaba en cadenas, color negro, robo de tierras a los indígenas y golpes a piel abierta; ahora sigilosamente desaparece al escalvo, lo dirime a ni siquiera dirigirle la palabra y sin darle acceso a una identificación o estatus legal. 
Según Vilma Ortiz y su estudio sobre Racial Identity and Racial Treatment of Mexican Americans dice: A más educado, más se es víctima de racismo. Usted pensaría que el mexicano educado es menos propenso a ser discriminado pero no, en las escuelas es precisamente donde más se sufre de racismo por la siguiente razones, según Ortiz (2012) se convive con los blancos, y el estudiante se informa sobre las definiciones y conceptos de racismo; tal es el caso de Victoria Montalvo quien se percató en sesión de tutoría que había sido sujeto de indiferencia y discriminación por parte del su coach de baloncesto durante sus años de preparatoria. " Llegué a Estados Unidos en el 7to grado. Aunque había tomado clases de Inglés en México no tenía idea de cómo comunicarme; me aceptaron en el equipo porque era buena jugadora y encontré una amiga que me tradujera; el basquet era mi pasión y era raro cuando la entrenadora me dejaba jugar. Ahora me doy cuenta de tantos patrones y detalles, solo entraba al juego en los últimos minutos. A nadie le importaba traducirme y mucho menos a la entrenadora que ni me dirigía la mirada y su favorita era una jugadora blanca de nombre Shane quien está en la universidad y es la estrella del momento. Me pregunto, ¿yo estaría en su lugar si no hubiera sufrido racismo y ellos hubieran tomado el tiempo y las estrategias para explicarme?". Ahora Victoria Montalvo  está en su interinato y pronto será maestra bilingue, planea irse de El Paso a Carolina Del Norte donde está segura ayudará a los niños estudiantes mexicanos. 
El hilo sectario empieza en la nombraduría en el censo norteamericano. Al mexicano en Estados Unidos lo tomaron en cuenta hasta 1930 y hay declaraciones donde el personal del censo rezaba: "Los mexicanos son difíciles de clasificar". Algo así como el surtido rico de la galletas, gozamos de toda clase de versión y apariencia racial. Entonces a partir de ese órgano gubernamental empiezan las divisiones entre los mexicanos (latino, hispano, blanco y otro) Al lo que el mexicano respondió en el censo a partir de 1970 como otro y anotaba a lápiz Mexican. No es raro encontrar todavía la clasificación de blanco sin ninguna otra opción en cuantiosas formas de trámites legales y académicos. 
En el peor de los escenarios se encuentran los racistas de si mismos, lo externalizan a su grupo. No es extraño encontrar a mexicanos de primera, segunda, tercera y cuarta generación en Estados Unidos completamente ajenos a su origen, no solo ignoran sus raíces sino que la odian sin siquiera conocer su propia historia. ¿Quién o qué es responsable de semejante atrocidad? ¿ Quién obtiene ventaja o gana este juego? ¿Quién los enseñó a odiarse?. 
La otra cara de la moneda, sin rostro, son los millones de indocumentados mexicanos; han desaparecido a manos del opresor que asegura la esclavitud no existe y nos hace creer, en su versión más perversa, que este sigue siendo el país de las oportunidades, el país de la democracia.
La humanidad ha pasado por casos graves de genocido, desde el imperio romano que exterminó  y esclavizó a miles de personas durante siglos hasta la primera, segunda guerra y el exterminio de Ruanda. El racismo se amarra a profundas raíces en el mundo y contunúa en los recintos menos sospechados, las escuelas, ¿cómo arrancarlo?.