martes, 29 de mayo de 2012

La tejedora poema escrito por Susana Chávez

In Ciudad Juarez thousands of people have been killed for the past years, we still have women despairing and people dying as a consequence of violence. The Orlado masacre got me back to opinion in a newspaper, my words are advocating for peace, understanding and respect and I call all of us victims. Susana Chavez, A FRIEND OF MINE, openly bisexual, call us to end pain, in this poema.

La tejedora

Produce en el espejo aleteos de equilibrio,

nos duerme con su sonrisa

y despues a una niña

donde el silencio todo nocturno

se distingue con el desierto.

Teje virtud con el hilo de la palabra

hacia donde el dolor no se haga el tema perpetuo

avanzando a lo irreprimible.

Tierra húmeda

he aquí donde brota tu beso con diversos colores.

Susana Chávez

 Repetiré el mantra de la poeta juarense Arminé Arjona -Susana vive, Susana escribe-.
Es muy difícil estar en eventos dando lectura a una poeta cuyas letras fueron cercenadas en vida, rechazada y jamás legitimada por los programas de literatura estatales de Chihuahua, Susana dejó de escribir poesía los últimos años de su vida, desanimada y sin recibir ningún tipo de respeto, remuneración o reconocimiento. Desanimada desde que tomó sus primeros talleres y al tallerista referirse  a ella y su poesía como floja, decadente y sin futuro; Susana siendo una jovencita le otorgó veracidad a las palabras del pseudomaestro, ya desarmada en la voz legitima pero armada en la pasión hacia la escritura, y la lectura poética, Susana siguió escribiendo pero no lo suficiente para sostenerse  en la poesía, o alcanzar el poder personal. Su pluma cedió para continuar en el activismo, dar paso a la certeza de no querer renunciar a sus noches  en una ciudad en guerra, invadida por los federales y militares, una ciudad ajena, una ciudad sin ley, Susana continuó confiando en las personas que conocía,  debido a esa confianza, una terrible noche ella caminaba tranquilamente por las calles de la ciudad y su vida le fue arrebatada.
 La parte oficial dice algo así:  ella voluntariamente fue a tomar cerveza  con unos jóvenes...
 Los que convivimos con Susana sabemos que no le gustaba pasear mucho con menores, en realidad no le importaban y decía que olían a pañal.
  A Susana la conocí, ella caminando y nosotros manejando, una noche de diciembre, en 96, creo, ella y dos amigos caminaban por la Ave Constitución e Ignacio Mejía.  Y así de sencillo y cordial; subieron al auto y seguimos a una fiesta.
Corría el 2011, yo escribía  Polvos de manzana, el episodio del encuentro entre Susana y yo estaba siendo plasmado. De pronto supe que habían asesinado a una poeta en Ciudad Juárez, jamás me imaginé que se trataba de ella y ese personaje que tomaba vida junto con Arturo y Karina mis mejores amigos otrora y de ahora. En mi mundo ideal los tejía a otras dimensiones menos salvajes y ella romanceaba con la existencia de algunas tejedoras por ahí. A Ni una más debo añadir, a Ni una poeta más, se le debe cegar su talento con la palabra letal patriarcal. Las poetas y escritoras en Ciudad Juárez deben florecer, dar cual el rosal, múltiples, una vez por estación.
La investigación del asesinato de Susana como el de casi la mayoría de las mujeres, está saturado de irregularidades. Nos corresponde darle el lugar que merecía y merece como mujer creadora, poeta; un lugar especial en la literatura femenil de esta región, un lugar en los libros, las antologías
Mis respetos y Descanse en Paz. Justicia literaria para ti, Susana.