lunes, 6 de agosto de 2012

Letras endebles

¿Originalidad? Nadie la tenemos, se bebe ser Dios para lograrla. Ira, esa sí, varía y puede ser única, humana. Hace algunos meses unas ex amigas se dieron a la agobiante tarea de descifrar el lado oscuro mío. Cruzaron sin superar la dualidad. Pretendieron ser mis enemigas, sin éxito. Me sorprendió gratamente el saber que alguien me evitaba la molestia de explorar por mi misma aquellos fantasmas que a todos, absolutamente a todos nos persiguen. Aquella otrora amistad, jamás había conocido un poema elegante, ni idea del renacimiento, ni la entrada a la universidad, ni había visto la luna y el sol desde la magia. ¿Endecasílabo? No. Critica el pulir de la belleza física como la buena poesía que intenta ridículamente imitar. Además me regalaba su poder que desprecié desde el primer instante, estorbaba. Escapé sin concluir sus sueños compartidos. Acuso, acusa, acosa. ¿Quién acosó a quién? ¿Quién traicionó a quién?. Ella se horrorizaba ante el arquetipo obvio de la bruja, sus tormentosos miedos engullían el pan enegrecido materializado en heces, encima de la cama, permanecía en estado obeso, su natural gracia en su risible tecla, diseñó entes virtuales, que al acto la devoran. Jamás entendió un ápice en mis intenciones, incrédula. Prefirió pensar que la deseaba, ¿y la fama?. Ja.Ja.Ja. Desde adentro me creó grande, fuerte, fiera, soplo, veneno, víbora. Ha perdido. Le espantó la idea del lesbianismo a tal grado que casi enloquece.Ja. ¿Enojo?.¿Competencia?. Le fue más cómodo juzgar, que aclarar. Culpaba, acusaba, de haber sido plagiada, ¿su creatividad?. Se sintió livianamente perseguida.Ja. Cuánto delirio y soberbia. Cobardes. Nunca se atrevieron a verme a los ojos, tan sencillo que es hablar, abrazar, amar. Qué miedo a la maldad en su mente. Ja. Bruja, hechicera, me has confundido por poco abandono todo por ti. Palabrería que recién re abro. Ella entrega cuadros a una computadora, las versiones engrosadas de filas y ojos nefastos, curiosos, vengativos, la han leído. Humanos de grasas fugadas aquí. Sustos permanentes, fácilmente legibles. Y de entre la penumbra, algún acierto se avistaba. Saberla, leerla saturada de arrebatos, un blog, una carta abierta, la revelación de mi vida, un anuncio, publicidad que finge no desear, ¿quién es la villana? ¿quién copia a quién? ¿quién es la chismosa?. Vaya finalmente se atrevía a arriesgarse en varias fotografías similares a una película de guerra de galaxias idéntica a sus batallas sin sentido. Sucumbo ante lo humano, regreso, veo el odio, enfurezco, estoy viva en el cuerpo. ¿Originalidad? Nadie la tenemos, se bebe ser Dios para lograrla, ¡bébetelo!. Ira, esa sí y puede ser única. Ella interpretaba sincronismos, atea, en restaurante atiborrado de vino. Ja. Mancilla la memoria de nuestro loco favorito, el gran genio, Quijote. Pretende igualarme. Ni quién la entienda. Plasman garabatos sin trabajo ni métricas, versos chuecos, pendejos, holgazanería trazada. Uf, eso ha terminado. Penas de omisión vagan. Precisan destreza las letras. Letanías. Ignorancia literaria. Eso escriben. Debo despedirlas, el momento de la escritura ha llegado. Debo realmente escribir y dejar de leer lo que inicié y concluyó en un lienzo amoratado. Lo siento, bostezo su existencia, adiós. Antes aclaro. Yo sí las he visto a los ojos una y mil veces, y las observaré desde el rayo incoloro, ese, el mismo donde ahora habitamos, muy a su pesar. Sepan todos Uds los que no tienen la menor idea de lo que digo, que pido su clemencia, estimado lector. Ellas saben perfectamente a qué me refiero, seguirán escondidas, no las quiero cerca, son pobres, han fallado., habían sido en cierto grado mi consciencia. Ya trasformadas, milagrosamente transformadas dentro de mí. Los sufrimientos que les transcurren en su entorno no se los puedo evitar porque, efectivamente he elegido no ser adivina, y hace mucho, mucho tiempo les regresé sus hilos de filos serpentinos. Están fuera. No hay arrepentimiento, mucho menos perdón, nada de disculpas. Ja. ¿Disculparme? No, no, las disculpas se las debo al lector, a la literatura, a mi sagrado oficio, la escritura, le había fallado. A su traición le sigue la venganza o el rezo penitente, ni uno ni otro suceden en el plano donde existo. Vine a cerrar lo que jamás debí despertar. Duermo y sueño abierta, confiada, circulan, sello en ira breve. Sin ser libre, porque es imposible serlo en la tierra, atizo que ellas fueron producto de mi imaginación, y que cuando vieron la verdad, fueron eso, en retroceso, nunca amigas. Aquellas puedo ser yo, por eso corro y presiento que en el minuto cualquiera este revolcar del estómago se desvanecerá en cuanto cierre esta puerta y ellas lean mientras finalmente escriba sin esas letras endebles en mi camino.