jueves, 8 de septiembre de 2011

El llamado al Primer encuentro de escritores de Ciudad Juárez

Hace algunos meses una amiga periodista de Ciudad Juárez subió al Facebook la convocatoria que rezaba en su título 1er encuentro de escritores de Ciudad Juárez, el evento prometía traer a la ciudad creativos hechos en Juárez, es decir, gente reconocida a nivel nacional e internacional que ha gestado sus primeros años de carrera ahí, además los formatos de invitación a los eventos habían cambiado, ahora circulaban por los medios de comunicación, el evento se difundía a través de las redes sociales, los blogs, el correo electrónico. Inmediatamente envié mi propuesta para participar en las mesas de trabajo, me aceptaron, qué bien. Días después me reunía con un buen amigo poeta de Ciudad Juárez que reside en El Paso, le mencioné sobre el evento y dentro de mi desconocimiento de cómo habían funcionado otrora los encuentros de escritores en Ciudad Juárez le pregunté emocionada que si ese era realmente el 1er encuentro, mi amigo contesta que en la ciudad ya se habían llevado a cabo encuentros donde él precisamente había participado, de pronto se detiene a reflexionar asegurando que los eventos sólo asistía el mismo grupito una y otra y otra vez aceptando esporádicamente algún nuevo, incauto que debería conjurar con ellos para pertenecer y desarrollarse dentro del sagrado montón. Entendí perfectamente la idea de grupito, de hecho esos se forman en todos y cada uno de los rubros de nuestro diario vivir, en sistemas donde estratégicamente se mantiene a los pueblos sin educación, donde la creación está hecha desde y para las élites; los mismos que ganan las becas de poco monto que el estado destina a las artes, los mismos que arrebatan el flácido y pequeño pedazo de carne cultural fronteriza. No sé quién ha hecho más daño, si los que conspiran hasta formar un círculo que encierra herméticamente la cultura y los intereses de unos cuantos o los que idolizan y arden en deseos de ritualizar en esos círculos. Es muy común que en países o ciudades de escasa letra como Ciudad Juárez el escritor, el creativo o el intelectual adquiera una aura mágica hasta convertirse en vaca sagrada y con ello cierto dejo de poder que sabe muy bien emplear obedeciendo a sus intereses particulares, esperemos que encuentros como este, rompan esa lectura que el pueblo le otorga al artista y que poco a poco desde su microcosmo, la gente despierte su natural inquietud hacia la creatividad, y la cultura.