jueves, 26 de mayo de 2011

San Hacedor de Hombres. Hombres cósmicos

Querido Dios soy una mujer de tantos años, recién terminé una relación, estoy en la etapa del duelo. Me han despedido de varios trabajos por decir lo que pienso, mi mejor amiga me ha retirado el saludo alegando que la tenía harta, mi ex compañero de trabajo soñó que lo tenía hasta la madre. La tristeza embarga en cada esquina de mi casa y del cuerpo. Creo que me quemo viva, ahogo y ahorco todo a mi paso., desde la tortura he vislumbrado la existencia de un Santo hacedor de hombres para humanas como yo. Por ahora ayudar al resto de las mujeres no me interesa tanto, necesito que me hagas el milagro de traerme a esa pareja que tanto añoro, y la libertad en todos sus sentidos, libertad que casi estuve a punto de lograr después de años de cerrazón, ceguera y mala puntería al escoger esto, aquello, algo, alguien que definitivamente no compartía mis deseos, y encerrarme en un sacrificado trabajo. El hombre aquel y yo pasamos por toda clase de desventuras que según yo eran soportables en nombre del amor. Encerrabame en unos hierros que jamás se enderezaron. Como comprenderás las cosas no funcionaron. Ni modo.
Soledad, una buena amiga, ha recomendado escribir una carta, así como solía escribirle una cartita a Santa Clos cuando era niña. Cuando supe que la comparación no era muy certera porque Santa Clos jamás traía nada de lo que yo pedía, decidí mejor crear a San Hacedor de Hombres y escribirle, espero, en mi fe lograr verte muy pronto, y que me concedas abrir los ojos para ver a ese hombre compañero de viaje, una institución honesta o si no es mucho pedir independencia económica al sostenerme con mis talentos, y que a su vez te manifiestes en la fe de otras desafortunadas mujeres que en la impaciencia, y el ímpetu buscan desesperadas la pareja ideal y al no encontrarla se lanzan al precipicio de la promiscuidad, el lesbianismo, la amargura, la caza de ancianos millonarios, los deseos exasperantes de fama, o la castidad según el caso, el año o la experiencia de cada una. Algunas terminan trabajando por el resto de sus días viviendo con cuanto mantenido les haga cosquillas. Espero que al conocerte, ellas, sepan guardar el reposo que sus almas requieren para que sus peticiones lleguen prontito a ti y podamos ser más dichosas en esta tierra tan pero tan desterrada.
Ya puestas las cartas y al dicho que te quiero mucho te pido por favor a un hombre entre...








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lunes, 23 de mayo de 2011

Partiendo hacia Bordersenses

Partiendo hacia Bordersenses.

- Partamos a Bordersenses es a las 7pm

La escritora proponía

-partamos

Contestó el poeta.

La cita era a las 6pm tendría que pasar por él a la calle Sun cerca, muy cerca de la Alameda. Antes debería pasar a Western Union a enviar unos dólares destino Medellín Colombia, el dinero era el anticipo de un trabajo de edición de su más reciente novela. Había buscado un corrector y finalmente alguien por internet le había recomendado a una persona de nombre Arthur Henry quien a su vez empleaba a maestros-editores de varios países de Latinoamérica. El asunto fue que la escritora se sentía muy bien por dos razones. Una, finalmente las correcciones a su novela estarían en función y dos estaba, con su aportación, dando empleo a una persona de nuestros gloriosos países latinoamericanos.