sábado, 4 de junio de 2011

Misiva a Ms Ana Martinez

Ana un día como cualquier otro en el pasado, hace algunas semanas, tal vez, planeabas tus vacaciones de verano que arribaron hoy para el distrito escolar donde trabajo. Ayer te arrebataron tu verano, están tratando de derribar la pureza de tu diario vivir. Es infame, injusto, muy triste.

Ahora estás presa en un lugar donde se supone irán las escorias sociales, los que estorban, los mal guiados, los condenados, los hijos del infortunio, los que no siguen la reglas porque su mente no fue alimentada de una educación sólida, de una ética, porque su alma, quizá, se distanciada de la belleza y encontró agrado en el abismo que provoca el mal. Obviamente no fue, es, ni será tu caso.

Esos lugares, las cárceles, han sido establecidos por los hombres que han generado sistemas represivos, sistemas ahogados en la ilusión de la materia, sistemas cuyos valores están enfocados a servir al patrón de la injusticia, la guerra, la sangre, la violencia, la ira, la venganza, patrones que ha saturado nuestras mentes y que no nos permiten ver más allá. Tú lo mencionaste claro " que lástima que el juez no haya visto más allá y que la vida que he llevado no sirva de nada". Así es, es un hecho que las leyes escritas son obsoletas en referencia al hombre actual y su comportamiento. También es claro que quienes están a cargo de la redacción e implementación de las mismas no están en sus cabales, es decir, proceden favoreciendo a una voz moralina encarnizada, u obedeciendo lecturas memorizadas del pasado, presiones de sus superiores, alguna fecha de entrega, algunos favores, algún mandato. Qué pena.

El que vean mas allá es casi imposible, pero en el casi existe la posibilidad de que tú, que ya eres libre por tu forma de ser, encuentres la llave para seguir enseñando desde donde estás y consigas las claves que necesitas para desenmarañar el terror que te han sembrado a ti, tu familia, y a tu sociedad " hay que mantener la mente ocupada" dijiste.

Eres sin duda una mujer ejemplar e inteligente puesto que a pesar de la adversidad hablas preciso " Me gusta seguir las reglas porque me gustan los privilegios que esto conlleva" cada frase que pronuncias tiene una gran trascendencia en nuestras mentes, en nuestros niños, nuestros jóvenes que a la larga serán los jueces, abogados, maestros del futuro que rogamos día con día sea y se construya mejor que nuestro sufrido, sombrío y enrarecido presente.

Ana, yo supe de tu caso hace apenas unos días cuando estaba en Ciudad Juárez y alguien me advirtió revisar la cajuela de mi auto porque recién habían sembrado droga en el automóvil de una maestra.

Así hemos manejado la información los habitantes de la frontera. Te han sembrado un estupefaciente que han usado como pretexto para una guerra absurda, una guerra cuyas consecuencias nefastas saltan a la vista. Una guerra de muertos, encarcelados, lágrimas. Una guerra que es necesario termine y sólo acabará si cada uno de nosotros callase esa guerra interior, esas luchas que nos atraen a lo antiestético, lo absurdo, lo ridículo, y no nos permiten escuchar tu voz, esa voz que nos está juntando a defenderte y defender nuestro derecho a una ciudad en paz. Esa guerra debe dejar de crucificar a personas como tú, a seres humanos cuya vida gira en el servicio al semejante, la palabra justa del momento inocente. Humanos cual rutina está dirigida al pensamiento elevado, a la siembra de semillas transparentes, sin adoctrinamientos retrógradas, ni miedos.

"No me voy a fijar un tiempo, me voy a fijar una meta" Has salido del tiempo porque habías pensado que sólo sería una semana la que estarías en la pesadilla de la cárcel, no fue así. Ahora decides trabajar sobre una meta liberadora. Te informo que te estamos acompañado en esa meta, no estás sola, pero toma en cuenta que de acuerdo a varios de los que te observamos tú ya eres libre en la inocencia, eres inocente. Tal vez te suene idealista o egoísta porque yo no estoy ahí y sé que seguir enfrentado al sistema de justicia y a cada uno de los humanos que lo representan será una carga muy pesada para alguien que dedicaba sus minutos a hablar frente a un grupo de niños, calificar trabajos, preparar lecciones. Créeme, nos sigues dando lecciones y algún día no muy lejano cada persona que sea responsable de tu estado actual está bajando la cabeza. También aquellos indiferentes que en si mismos han perdido la inocencia se unen a apoyarte porque en el fondo saben que en determinado momento pudieron o pueden ser ellos los que estarían en tu lugar.

Estoy a tus órdenes.
Ms Sotelo
yanethsotelo@hotmail.com