miércoles, 15 de diciembre de 2010

Los figurines de la violencia.

Asesinatos, ultrajes, extorciones. La guerra aquí, dentro y fuera. Igual los mexicanos seguimos criticando, lamentando, viendo novelas, fútbol, trabajando, sobre viviendo. Los detalles de la masacre de Horizontes del Sur, similar a la de Salvarcar. El joven sociólogo gravemente herido por manifestarse, por unirse al grupo que exige la retirada de los federales y militares de la ciudad. "Ese tiro es un claro mensaje del gobierno federal" alegan los que valientemente salen a protestar. Yo no sé Ud. pero últimamente me pregunto cuál es la diferencia entre ver y vivir el terror de nuestro país. La respuesta cierta no la sé pero lo que sí le puedo asegurar es que por estos rumbos ni el clima fue indiferente al terror del fin de semana. El ver remueve la herida, el escuchar una mala noticia tras otra devuelve lágrimas. El tremendo caos reciente parece no tener fin, las palabras, los rostros de los que transmiten las noticias siguen igual de consternado, pasando, pasando la información.

Ver la imagen de llanto, ver el fraccionamiento, ver a las madres, los hijos, los familiares, la comunidad bañada en sufrimiento se queda, se queda en algún lugar del corazón lista para mover a la acción esperanzadora de seguir vivos y actuar en algo para contribuir a sanar la sociedad.

Desde la destrucción no hay mucho qué edificar, si nos enfocamos a señalar culpables, entonces, sembrarnos más y más rencor, daño. Si dedicamos nuestra letra a reescribir lo que ya el pueblo mexicano vive, ve y sabe, estaremos perdiendo tiempo, valioso tiempo. Las palabras de mal gobierno, casquillos percutidos, diablo, autoridad, sicario, criminal, guerra, política, extorción, narcotraficante, escena del crimen, corrupción, comando armado recientemente se han reforzado en nuestro vocabulario. Esas palabras ya son figurines que tienen vida propia si lo permitimos. Esos mismo figurines reclaman mentes que los dupliquen, corazones que los alberguen, ¿y luego? Las consecuencias, llega el humano al poder, el poder lo embriaga, lo manipula, lo corrompe lo programa. Todo en pro al figurín del poder. Después la sarta de palabras en cascada a raíz del embeleso del presidente de México al declarar la guerra contra los cárteles de la droga, palabras que ser repiten una y otra vez a través de los medios de comunicación, palabras que ya están formando ideas que cualquier buen pintor las plasma en un trazo, esas imágenes, esos trazos tienen vida, siguen ahí aferrados en un estira y afloja con las vertientes contrarias, el bien. Las ideas siguen reafirmándose a través del miedo, la indolencia, el ego extremo de los pésimos líderes actuales. Los niños ya las juegan, algunos jóvenes ya las viven. ¿Quién gana? Ya imagina la respuesta, porque en cada televisor y computadora de cada hogar hay entrada a la masacre. Ya Ud. sabe cómo emplea ese terror, ya Ud. sabe si se sensibiliza y reflexiona sobre sus propios figurines, ideas. O mejor aún, bien por Ud. si decide ayudar de alguna forma.

Los que han tomando justicia por su propia mano como el pueblo de Ascensión, se reorganizaron, desconocieron la autoridad tal cual, resquebrajaron el figurín o la definición típica de autoridad. Ahora los mismos pobladores rotan puestos que antes le pertenecían a policía municipal. Ahora la autoridad inicia en sus casas, sus hogares en sí mismos. ¿Serán capaces de corromperse? No, no porque no existe otro motivo para ocupar el puesto sino el de salvaguardar la integridad de los habitantes. Este pueblo ha variado los conceptos, imágenes, tuvo que sacrificar a dos jóvenes que previamente habían sacrificado a otros. ¿Es bueno es malo? No lo sabremos mientras no vayamos más allá del bien y del mal. Por ahora sólo es. Aunque yo soy de la idea de que nada justifica el asesinato, pero igual, le vuelvo a decir es una idea solamente.

Marisol una joven de escasos veinte años, jefa de policía de Praxedis G. Guerrero,el edil, los ancianos del pueblo entrevistados por un canal local. Tienen un deseo en común, volver a la paz, devolver al pueblo un poco de tranquilidad. Aquí las definiciones, los procedimientos de asignación y estrategias han cambiado drásticamente. Ellos declaran que no van a combatir el crimen organizado, se dedican exclusivamente a fomentar los valores y la unión familiar. No faltaron los puristas de las ideas, los que a chaleco postergan figurines a favor de mantener una doctrina, una práctica, una costumbre, sin admitir concesiones y reclaman los aspectos negativos de la decisión de asignar a Marisol tal encomienda. El edil habla en metáfora dice de un bosque que arde y los animales huyen, sólo un pájaro se queda a vaciar gotas intentando sofocar el fuego, el resto se burla, lo cuestiona pero el ave con firmeza asegura estar haciendo algo por el bosque que lo vio nacer y crecer, ahí permanecerá haciendo lo suyo poco a poco arriba, elevado del sofocante infierno. El resto de las aves deciden unirse, cada vez son más, apagan el fuego. Estos planteamientos son figurines loables, ideas constructivas. Y aquí todos expectantes unidos en las buenas causas deseamos a Marisol excelentes futuras horas. Alguien me dijo al momento que leíamos la noticias ¿Te imaginas si de pronto todo cambiara en Chihuahua y en México, te imaginas si sucede un milagro? Los posibles milagros si abrimos los ojos. Después, la masacre de Horizontes del sur, el viernes veintidós de octubre a media noche, catorce jovencitos muertos siete de ellos matachines, religiosos. Uno de ellos próximo a seminarista. Unos días más tarde el joven herido, el joven estudiante silenciado por una bala de los federales. Ahí volvió la pregunta, ¿cuál es la diferencia entre ver y vivir la tragedia cuando ya se comprende que se forma parte de un todo? Una madre que ha perdido a sus dos hijos declaró haberse unido en corazón hacía apenas unos meses con otra madre de los asesinados en Salvarcar, jamás se imaginó vivir lo mismo. Ahora llora y nos anuncia claramente al triste mexicano que una vez ve y otra vez vive en la tragedia.