lunes, 15 de noviembre de 2010

La letra oportuna.

La letra que emana de la triste situación de Ciudad Juárez.
Dicen que cada uno de nosotros llegamos a este mundo con un don o talento específico y que es tarea individual el encontrarlo y trabajarlo, sobre todo esto último, trabajarlo. Pues bien, al parecer para mí la escritura ha representado mucho más que una forma de expresión que ha pasado a latir a la par del corazón en el ejercicio de la misma. Soy infinitamente novata en este rubro y a la voluntaria transpiración pasada las horas en la escritura le han seguido minutos de auto exploración sobre las verdaderas razones que me animan a teclear. Ahí le va un poco de mi brevísima historia. Este medio impreso El Diario de El Paso abre el primer espacio publicando algunas columnas que escribí estrictamente movida a compartir el discernimiento de las agobiantes situaciones de nuestra frontera, nuestros países, nuestro mundo.  La intención, vaciar en la escritura mi perspectiva y encontré de pronto un bálsamo en medio de la violenta guerra en Ciudad Juárez y la guerra pacífica que se vive en El Paso, guerras al fin. Me sentí afortunada porque al escribir ya no tuve que acudir a terapias ni psiquiatras, sin embargo no he dejado de pensar en las recientes y numerosas publicaciones mundiales derivadas de la situación que se ha vivido y se vive en esta frontera. ¿Son oportunas u oportunistas?
Cada escritor tiene sus razones, sus verdades, sus ideales, sus ánimos al plasmar la letra y es bien sencillo notar entre un oportuno y un oportunista. A raíz de la notable desgracia humana que vivimos en Ciudad Juárez un raudal de palabras se han tejido, palabras de rechazo, palabras de dolor, palabras que acusan, palabras que hipnotizan, palabras que buscan, palabras que consuelan, palabras nefastas encargadas de postergar, aferradas a alargar el cruel sistema, palabras que generan imágenes destructivas de horror, palabras sangre que complacen a esos figurines que asesinan, aniquilan. A estas últimas palabras son a las que yo llamo palabras oportunistas, las recreaciones en los géneros literarios de las situaciones violentas vividas por los pobladores de Ciudad Juárez, no son creatividad alguna, son sólo replica.
El oportunista no se rige por principios ni convicciones y se aprovecha de las circunstancias para ganar popularidad, dinero, poder. El oportuno habla de lo que sucede en tiempo a propósito y cuando conviene.
La oportunidad sería pues la situación en sí misma, el reportaje del evento, el análisis la reflexión sobre las posibles razones que nos llevaron a tal o cual evento, el enfrentamiento a los miedos propios y del grupo al que pertenecemos. La oportunidad es voltear los ojos hacia aquello que habíamos ignorado que nos grita que ahí está, existe, tal vez podría ser la ética, el sentido de pertenencia, la patria propia y de la humanidad, el corazón pensante, la razón encontrada, la posibilidad de la paciente transformación, la tolerancia, el respeto, la alegría, la esperanza y escribirlo. La oportunidad sería crear o recrear personajes de ficción o reales cuyo dinamismo sea óptimo y entregarlos para ser materializados en algún momento en algún lugar de la imaginación, entregarlo al mundo herido de más de diez mil niños huérfanos consecuencia de la guerra en Ciudad Juárez, entregarlo a las mentes saturadas, torturadas y los corazones desolados, en crisis, decirlo a tiempo con objetivo elevado.
El oportunista hace uso del desgaste humano lo emplea para seguir deslavando lo que ya de por si hiere y muere al ser leído o visto. Los oportunistas que ni siquiera saben que lo son, desaprovechan su propio don, si es que lo tienen, y lo tiran en las mentes sedientas de leer o ver terror, sangre, amargura desamor, destrucción, satisfacen el morbo y se dicen a sí mismos que están ayudando a algo a alguien de quien ganan, hablan o exhiben. El que le publica o lo exhibe le aplaude si este vende, igual, el criterio no necesariamente es pertinente u oportuno.
El escritor o el artista oportuno gana lo suyo y sus razones pueden ser legítimas, fidedignas a él o ella al escribir, esculpir, pintar, fotografiar, cantar. Me gustaría pensar que es por mero gozo sin afanes, a según de la consciencia, en honor al momento creativo.
Así es que la próxima vez que Ud. se disponga a disfrutar de alguna pieza cuyo escenario sea esta frontera nuestra, pues inyecte un poco de juicio a su lectura y decida si el escritor o creador es oportunista u oportuno.
Se dice que en gustos se rompen géneros cuya clara tendencia actual al parecer es degenerada. Así es que es del lector y el espectador enjuicie a los oportunos y los oportunistas.